De Pioneros, Intelectuales y Primos

Establecido el 27 de Agosto de 1878, dos de las terceras partes del capital fueron aportadas por sus fundadores, Julian Vasquez Calle y Mariano Ospina Rodriguez, la otra tercera parte era propiedad de don Justo Rufino Barrios, Jose Maria Samayoa y la casa Stiebel Brothers.

POR: JUAN ARANGO

Gracias a Masos por enviarnos el email con la conversación con papá. Muchas veces nos trato él de contar el cuento pero tal vez nunca le pusimos mucha atención. Que bueno que usted haya tenido el acierto de escribirlo, si no se habría perdido para siempre. Bueno pues fíjese que al igual que con el dato de Jorge Isaacs Ferrer me saltó un apellido en todo ese laberínto y me propuse resolverlo, ya verán el resultado. Antes unas pocas precisiones al relato.

El nombre completo de papa-papa era José Miguel Vásquez BARRIENTOS, en efecto hijo de Julian [Eduardo] Vasquez Calle y de María Antonia BARRIENTOS Zulaibar. María Antonia era su vez hija Manuel Salvador BARRIENTOS Ruiz y de Mercedes Zulaibar Santamaría, hermana de Wenceslao Zulaibar Santamaría quien junto con Mariano Ospina Rodriguez fue uno de los conspiradores de la famosa “noche septembrina” de 1825.

Con Mariano Ospina Rodriguez se casaron no una sino dos tías de José Miguel Vásquez BARRIENTOS, Marcelina y María del Rosario BARRIENTOS Zulaibar, ambas mayores que su mamá María Antonia. De manera que era sobrino de Ospina Rodríguez.

Julian Vásquez Calle y Ospina Rodríguez eran íntimos amigos. En la década de 1860 emigraron juntos, con familia y todo, a Guatemala donde se establecieron y crearon una de las empresas agri-comerciales más importantes de ese país. Invirtieron en la banca y compraron tierras, entre ellas una enorme hacienda cafetera llamada Las Mercedes, y aunque regresaron a Colombia a principios de los 1870 conservaron sus inversiones en ese país. En 1879 Vasquez Calle creo la Casa de Fundición y Ensayes Julian Vásquez e Hijos, hoy llamada J. Gutierrez y Cia.

José Miguel Vásquez BARRIENTOS se casó con Ines Latorre Jaramillo, supongo que ella es mama-mama. Su hija Julia Vásquez Latorre se casa con Miguel Restrepo Muñoz, y son los padres de la abuelita María Ignacia Restrepo Vasquez de Arango Ferrer.

El cuento de Jaime Greiffenstein es porque él es bisnieto de Mariano Ospina Rodríguez. Está emparentado con papá porque su abuelo Tulio Ospina Vásquez es hijo del tercer matrimonio de Ospina Rodríguez, esta vez con María Enriqueta Vásquez Jaramillo, que a su vez es hija de Pedro José Vásquez Calle, hermano de Julian, además de su socio y su mejor amigo.

Hasta aquí el cuento es todo aclaratorio, en realidad solo cuadrar un dato aquí y allá pero en escencia la historia es como papá la contaría. Ahora viene lo increíble.

Resulta que el papá de Antonia BARRIENTOS Zulaibar, madre de papa-papa y bisabuela de María Ignacia Restrepo, el señor Manuel Salvador BARRIENTOS Ruiz tuvo una hermana llamada Josefa María BARRIENTOS Ruiz. Josefa María, tía de Antonia BARRIENTOS, se casó con Juan Esteban Ramos Ceballos. De esa unión nace una hija que a quien bautizan con el nombre de Maria Francisca Ramos BARRIENTOS. María Francisca, o Francisca como la llamaban también contrae matrimonio con Rafael Escobar Vélez y son los padres de Melitón Escobar Ramos quien se casa con Manuela Santa María Rovira. De esa unión nace Rafael Escobar Santa María, quién conoce a la distinguida niña venezolana-francesa Elena Larrazábal Chipia. Se casan y vienen a ser nada mas ni nada menos que los padres de Maria Elena Escobar Larrazabal (Mamá Nenita, esposa de Emilio Murillo Chapoul), mamá de Lita y abuelita de mamá. En conclusión la abuelita Maria Ignacia era prima cuarta de Mamá Nenita, papá primo quinto de Lita y primo sexto de mamá. Y nosotros primos septimos de nosotros mismos.

¿Ah, qué tal? Ahora, la historia no queda ahí. Mientras que Wenceslao Zulaibar y Ospina Rodriguez fueron unos de los conspiradores contra Bolivar, Felipe Larrazábal y Betancourt, el abuelo de Mamá Nenita, fue uno de los primeros biógrafos del Libertador. En 1865 publicó el primer tomo de su obra “La Vida del Libertador Simón Bolivar”. Larrazábal y Betancourt murió en 1873, cuando el barco en el que viajaba de regreso a Francia naufragó antes de llegar a puerto. Su obra literaria y musical, así como sus escritos políticos se hundieron con él.

¿Cómo les parece el rollo? Increíble pero cierto.

Letras, política y encuentros en otro tiempo

Don Leo Siegfried Kopp, fundador de la Cerveceria Bavaria, y Emilio Murillo, su amigo y empleado posan en su finca de La Esperanza en 1927, el año en que murió.

POR: JUAN ARANGO

Hola todos, bienvenidos a este blog sobre nosotros. Me alegra que hayan aceptado la invitación para unirse a la página de la genealogía en GENI. Un par de cosas con respecto a esa página. Resulta que el plan gratis que tome es limitado y solo acepta 100 entradas, las cuales ya completé de sobra, inclusive para poder incluir algunos ancestros de Victor Gómez tuve que eliminar los primos por el lado Arango. Por eso decidí pasarme a otro sitio que se llama Geneanet.org, muchos ya la conocen pues Masos envió un enlace a una de esas páginas con información sobre Dionisio Arango Mejía. La ventaja que he encontrado en ese sitio es que me permite extenderme mas en las entradas y también tiene algunas herramientas útiles que ya iré conociendo y utilizando en el futuro.  Gracias a Masabela por que hace unos días me mandó un correo pidiéndome información para conectar familiares al sitio y me alertó del error que cometí al incluir los nombres de los hermanos de papá, en lugar de escribir Gustavo Arango Restrepo, hermano mayor, escribí Javier, que era un tío. Harto lo conocimos, especialmente cuando iba a la casa de la 82, siempre tan bien vestido y con una voz profunda y autoritaria, también cuando diseño y construyo la iglesia “colonial” en Suescún. El cambio ya está hecho. De Javier es mucho lo que se puede decir, ya les contaré de las andanzas en las letras, la arquitectura y el arte de ese médico-oftalmologo.

Esto de la historia familiar ha sido algo bien apasionante para mi, los últimos meses he podido entrar a unos mundo que jamas creí posibles, conocer personas que solo existían en los relatos de papá y mamá, muchos muy inconexos, al menos para mi, y otros totalmente desconocidos. La magia es que he podido usar mi capacidad de conectar cables, leer un poco por allá y por acá, buscar archivos, de Colombia, Venezuela, España, Estados Unidos y Francia y sumarlos a una vida entera de atesorar en mi memoria toda clase de “trivia” e historia acumulada para darle contexto a todo esto. He podido ver la historia de nuestro país a través de la vida de nuestros antepasados, y la de los de mis amigos y amigas que sin proponérmelo se cruzan incesantemente. El mundo así, de verás parece un pañuelo. Hace unos correos les envíe un cuento curioso con el documento de inmigración de Emilio Murillo, cuando hizo su ingreso a los Estados Unidos por Nueva York, el 22 de abril de 1910. Luis comentó que sería bien interesante saber como fue la vida de papá Emilio en esos años como músico en el extranjero, algo que me llamó la atención pues ya llevaba yo un buen tiempo pensando en averiguar mas sobre esa aventura que duró tres años. Ya he indagado mas y en otros correos les iré contando esa historia. Hoy quiero compartir otra experiencia y unos hallazgos hechos en el proceso.

Buscando los ancestros de papá Emilio encontre varias cosas. La primera es que el apellido Chapull es difícil de encontrar. Lo busque como Chapul —cuyo significado, es saltamontes— con pésimos resultados. Luego por la entrada, en las genealogías de Colombia, de Rafael Escobar Santamaría, el papá de Mamá Nenita (María Elena Escobar Larrazábal), abuelo de Lita y bisabuelo de mamá, encontré que la manera correcta de escribir el apellido era Chapoul, ese hallazgo me envío por un camino diferente. Enfoqué la búsqueda por ahí y encontré varios documentos que contienen el apellido, siempre asociado con el Murillo, entre ellos una monografía muy extensa que denuncia una conspiración centernaria de la judeo-masonería para apropiarse de los servicios de energía (y públicos) de Colombia. El autor va atrás hasta principios del siglo XIX y para argumentar su caso utiliza como herramienta algunos datos genealógicos que conectan familias colombianas con los descendientes de entre otros Nathaniel Mayer Rothschild. En medio de esa línea social y cronológica, y judeo-masónica aparecen Emilio Murillo Chapoul y Jorge Murillo Chapoul, su hermano casado con la señora Sofia Castro (dato que mamá ya me había dado), quienes están emparentados con Manuel Murillo Toro, uno de los colombianos mas ilustres de mediados siglo XIX. Presidente en dos ocasiones, pionero de las comunicaciones en Colombia, periodista, catedrático y embajador en Francia durante el gobierno de Napoleon III (se metió en serios problemas diplomáticos pues en sus escritos periodísticos fue un fuerte crítico del régimen napoleónico),. Aparentemente Murillo Toro de Chaparral, Tolima tuvo un hermano de nombre Román [o Ramón] quién a su vez es el padre del General [Pablo] Emilio Murillo González [o Gómez], ambos oriundos de Chaparral, quien se casó con la señora bogotana Eloisa Chapoul, padres de Emilio Murillo Chapoul, y de Manuel y Jorge.

Hace unos días hablando con mamá ella me dijo que todos las referencias publicadas de que papá Emilio era de origen boyacense eran erróneas pues él era de origen tolimense. Las dudas que podía haber se despejaron con este hallazgo. Averiguando más encontré que durante su gobierno, Manuel Murillo Toro, quien fuera uno de los principales defensores de la doctrina del estado federalista en Colombia construyó por coincidencias políticas una cercana amistad con Jorge Isaacs, el autor de la “La María”. Ya Isaacs se había colado en mis búsqueda del pasado de papá Emilio cuando indagaba algo sobre la naturaleza comercial de su música, queriendo comprender como se financiaba y que lo había llevado a los Estados Unidos. La idea era averiguar quienes eran los publicadores de sus partituras de compositor. En ese tiempo, en que no existía la música grabada, las partituras eran una fuente importante de difusión de la música y de ingreso para el compositor. Muchas fueron publicadas en Lima, Peru, por una casa de representación de los pianos Apollo ubicada en el 650 de la Calle de La Merced, llamada R.L.Holtig, la cual había tenido negocios con la tienda de miscelánea R. Silva e Hijo, ya desparecida para la época de compositor de Emilio Murillo y que estaba ubicada en la Segunda Calle Real (Carrera 7), Número 42, de propiedad de Jose Asunción Silva, el otro poeta colombiano del XIX.

Según un relata del periodista Enrique Santos Molano, con ocasión de un agasajo para Jorge Isaacs en Chantilly, la casa de campo que los Silva tenían en Chapinero, que además coincidió con el estreno del alumbrado público de Bogota, el 7 de diciembre de 1889 (La empresa de alumbrado era de propiedad de los hermanos Samper Brush, uno de ellos, Tomás, es bisabuelo de nuestra primas Samper Gomez), se reunieron al caer la tarde los invitados a ver el resplandor que se alzaba sobre Bogotá. La luz, que especularon era el nuevo alumbrado, era muy fuerte, y según uno de los invitados, el Conde Gloria —ministro de Italia— , era más luminoso que las de Europa. Maravillados los presentes continuaron con el festejo. Al día siguiente se enteraron, por los pasajeros del tranvía de las seis de la mañana, que lo que habían confundido con resplandor era en realidad un incendio de proporciones dantescas que había casí consumido a Bogotá. El fuego se originó en la Calle Real, cerca del almacén de los Silva, por unos buscaniguas que unos muchachos sin mala intención habían arrojado para celebrar la llegada del alumbrado publico.  Hasta el presidente de la Republica, Carlos Holguín, tuvo que batallar personalmente las llamas para impedir una tragedia mayor. La casa comercial R. Silva e Hijo no fue afectada pero marco el inicio de la caída del negocio que cerro para siempre pocos años después. Días después Jose Asunción Silva y el General Rafael Reyes —quien unos 20 años después, siendo presidente, cultivo una amistad con Emilio Murillo— crearon el primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Bogotá, siendo Reyes el primer director.

Les traigo esta anécdota por lo curiosa pero, sobretodo, porque hace varias semanas se cruzo en mi camino y entonces aparte de ser especial no tuvo mayor significado en mis búsquedas. Pero por algún salto de la fortuna Jorge Isaacs volvió a salir a flote, esta vez como lo comenté antes asociado con Manuel Murillo Toro. Recientemente he estado leyendo mucho sobre historia y civilización especialmente en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, interesado en conectar todo esto que he ido aprendiendo con Colombia me topé con una tesis muy interesante de Salomón Kalmanovitz sobre el federalismo en Colombia, en la que usa como uno de los exponentes de la doctrina a Murillo Toro. Menciona en algunos pasajes como Jorge Isaacs, que fue presidente del estado soberano de Antioquia 1880, año en que por coincidencia nació papá Emilio y murió su Manuel Murillo Toro, se alió con el último para repeler las políticas de Tomas Cipriano de Mosquera. Murillo Toro firmemente apoyo firmemente el Estado Soberano de Antioquia y a Isaacs en su corto mandato presidencial. Increíble saber que solo unos años antes, en 1875, el abuelo de papa Dionisio Arango Mejia, había sido diputado de la legislatura del Estado Soberano de Antioquia.

Dionisio Arango Mejia se casó con Mercedes Ferrer Alfaro, hija de Vicente Ferrer Scarpetta y nieta de Carlos Ferrer Xiques, un oficial naval español (catalán) fusilado en 1821 en la provincia de Magdalena por realista. Mercedes Ferrer Alfaro era sobrina de Maria Manuela Ferrer Scarpetta, quien se casó con un ingles-jamaiquino de nombre George Henry Isaacs Adolphus, y fue la mamá del mismísimo Jorge ISAACS Ferrer. De manera que el autor de la María, eje de este relato que les traigo, era primo de la abuelita de papá, primo tercero de papá y amigo y protegido de Manuel Murillo Toro, tio abuelo de Emilio Murillo, tio tatara-chosno de mamá, como habría dicho papá. Que tal la conexión. Increíble, ¿verdad?

Bueno los dejo con el chisme, y les incluyo la foto de arriba en la que aparece Emilio Murillo (al centro) en compañía de su amigo y protector Don Leo Siegfried Kopp, fundador de Bavaria, en la casa de veraneo que los Kopp tenían en La Esperanza, el año en que este murio, 1927. Tengo esta foto hace casi 20 años (en el 94), me la regaló Felipe López Caballero cuando estábamos haciendo juntos el primer número de la Revista Dinero. “Juan, le regalo esta foto del gran amigo de mi abuelo, su bisabuelo”, me dijo Felipe.